¿Te cuesta volver a la rutina? Hablemos de procrastinación

¿Te cuesta volver a la rutina? Descubre qué es la procrastinación, por qué ocurre y algunos consejos para dejar de posponer tus tareas.

Septiembre suele venir acompañado de nuevos horarios, trabajo, estudios, objetivos y rutinas. Después del verano, volver a organizar nuestro día a día puede resultar difícil y, en ocasiones, podemos encontrarnos posponiendo aquello que sabemos que tenemos que hacer.

Aquí aparece la procrastinación.

¿Qué es la procrastinación?

La procrastinación es ese hábito de posponer lo importante. Todos lo hemos hecho alguna vez, pero cuando se convierte en una rutina, puede acabar afectando a nuestra autoestima, aumentar el estrés y alejarnos de nuestros objetivos.

Y no, no es simplemente una cuestión de pereza. Muchas veces detrás de la procrastinación hay emociones como el miedo al fracaso, la inseguridad, la falta de motivación o incluso el agotamiento.

Con la vuelta a la rutina, es posible que aparezca con más frecuencia: tenemos muchas cosas pendientes, nos sentimos saturados y empezamos a aplazar aquello que nos cuesta más.

¿Cómo saber si estás procrastinando?

Algunas señales pueden ser:

  • Pospones tareas importantes para hacer otras más fáciles o agradables.
  • Esperas a «sentirte con ganas» o a que llegue el momento perfecto.
  • Te sientes culpable por no avanzar, pero sigues sin actuar.
  • Ocupas el tiempo con tareas secundarias para evitar lo principal.
  • Buscas distracciones constantemente: móvil, redes sociales o cualquier excusa sirve.

¿Por qué procrastinamos?

Procrastinar muchas veces es una forma de evitar el malestar.

Si una tarea nos genera ansiedad, aburrimiento o miedo a no hacerlo bien, nuestro cerebro busca una salida rápida: dejarlo para después.

A corto plazo sentimos alivio. Pero a largo plazo pueden aparecer frustración, culpa, estrés y sensación de no estar avanzando.

Por eso, entender qué hay detrás de nuestra procrastinación puede ser más útil que simplemente exigirnos «ser más productivos».

¿Qué podemos hacer para combatir la procrastinación?

 

– Empieza por algo pequeño

Dividir una tarea en pasos más manejables ayuda a reducir la sensación de bloqueo.

No tienes que hacerlo todo de una vez. A veces, empezar por cinco minutos es suficiente para romper la barrera inicial.

– Haz lo difícil al principio del día

Cuando tenemos más energía y voluntad, puede ser un buen momento para enfrentarnos a aquello que más nos cuesta.

– Reduce las distracciones

Silencia las notificaciones, deja el móvil lejos y trabaja en un espacio ordenado. Cuantas menos distracciones tengas a tu alrededor, menos fácil será escapar de la tarea.

– Refuerza el avance

Date una pequeña recompensa al terminar. No hace falta que sea algo grande, pero sí algo que te resulte motivador.

– Trátate con amabilidad

No se trata de exigirte cada vez más, sino de avanzar paso a paso.

A veces, el cambio empieza simplemente por hacer un poco más que ayer.

Septiembre también puede ser una oportunidad

La vuelta a la rutina no tiene por qué significar empezar de golpe con todos nuestros objetivos. Podemos utilizar este momento para observar cómo nos organizamos, qué nos cuesta y qué necesitamos para sentirnos mejor.

Si la procrastinación está interfiriendo de forma habitual en tu vida, generándote ansiedad, estrés o malestar, explorar qué hay detrás de ella puede ser un primer paso para cambiarla.

En Arara Psicología creemos que entender lo que nos ocurre es también una forma de empezar a cuidarnos.

Noelia Reguera.

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