Autolesiones: cuando el dolor emocional se expresa en el cuerpo

Las autolesiones son una señal de malestar emocional que merece ser escuchada y comprendida. En este artículo hablamos de por qué pueden aparecer, qué significado pueden tener y cómo podemos acompañar a una persona que está pasando por ello.

Hablar de autolesiones puede generar muchas preguntas:

¿Por qué alguien se hace daño?
¿Significa que quiere morir?
¿Cómo podemos ayudar?
¿Es algo que ocurre principalmente en adolescentes?

No existe una única respuesta. Cada persona y cada historia son diferentes, pero entender qué hay detrás de estas conductas puede ayudarnos a acompañar mejor.

¿Qué son las autolesiones?

Las autolesiones son conductas en las que una persona se provoca intencionadamente un daño físico.

Pero no son únicamente una conducta. También pueden ser una señal de que existe un malestar emocional que la persona no está pudiendo gestionar de otra manera.

En algunos casos, hacerse daño puede producir un alivio momentáneo cuando las emociones son demasiado intensas o difíciles de expresar.

Es como si el cuerpo intentara hacer frente a algo que, en ese momento, la persona siente que no puede manejar con sus recursos habituales.

¿Por qué puede ocurrir?

Las causas pueden ser muy diferentes. Algunas personas pueden recurrir a estas conductas para:

  • Regular emociones muy intensas.
  • Encontrar alivio ante un gran malestar.
  • Desconectar de pensamientos repetitivos.
  • Expresar un dolor que resulta difícil poner en palabras.
  • Sentir que tienen algún control sobre lo que les ocurre.
  • Explorar o experimentar con los propios límites.

No todas las autolesiones tienen el mismo significado.

Por eso, más que preguntarnos únicamente «¿por qué se hace daño?», es importante intentar comprender qué está ocurriendo en la vida de esa persona y qué función cumple esa conducta para ella.

¿Autolesionarse significa querer suicidarse?

Esta es una de las dudas más frecuentes.

No necesariamente.

Las autolesiones pueden aparecer sin intención suicida y no todas las personas que se autolesionan tienen pensamientos suicidas. Del mismo modo, una conducta suicida no tiene por qué estar precedida por autolesiones.

Sin embargo, una autolesión siempre merece atención. Es una señal de malestar que no deberíamos minimizar ni ignorar.

¿Por qué hablamos tanto de adolescentes?

La adolescencia es una etapa de grandes cambios. Se construye la identidad, se exploran límites y se producen importantes transformaciones emocionales y sociales.

Cuando un adolescente no encuentra herramientas suficientes para gestionar lo que está viviendo, puede recurrir a conductas que proporcionen un alivio inmediato, aunque después puedan generar más dificultades.

Por eso es tan importante que tenga espacios seguros donde poder hablar sin sentirse juzgado.

¿Cómo puedo ayudar si alguien cercano se autolesiona?

Lo primero es evitar los reproches, las amenazas o los comentarios que hagan que la persona se sienta culpable.

En su lugar:

🌿 Escucha.
Intenta comprender antes de buscar soluciones.

🌿 Pregunta.
Hablar directamente del tema no provoca que aparezca la conducta. Puede ayudar a que la persona se sienta acompañada.

🌿 No juzgues.
La autolesión no es una cuestión de llamar la atención ni algo que deba tomarse a la ligera.

🌿 Anima a pedir ayuda.
Un profesional puede ayudar a comprender qué hay detrás de la conducta y a desarrollar otras formas de gestionar el malestar.

🌿 No cargues tú solo con la situación.
Si eres familiar o amigo, recuerda que acompañar también puede ser agotador y tú también necesitas apoyo.

En el caso de menores, es especialmente importante implicar a adultos responsables y profesionales que puedan valorar la situación.

Una conducta que habla de un malestar

Las autolesiones no definen a la persona que las realiza.

Son una forma de afrontar un sufrimiento que, en ese momento, quizá no está encontrando otra salida.

Comprender qué hay detrás es el primer paso para poder buscar alternativas.

Y pedir ayuda no significa haber fracasado. Significa que no tenemos por qué enfrentarnos solos a aquello que nos está haciendo daño.

📞 Si existe riesgo inmediato

Si existe una emergencia vital, en España se debe llamar al 112.

El 024 ofrece atención gratuita, confidencial y disponible las 24 horas para personas con pensamientos o riesgo de conducta suicida, así como para familiares y allegados.

Para niños, niñas y adolescentes, ANAR ofrece atención psicológica gratuita y confidencial a través del 900 20 20 10 y, en la Comunidad de Madrid, también del 116 111.

En Arara Psicología podemos ayudarte a comprender qué está ocurriendo y buscar herramientas para gestionar el malestar de una forma diferente.

Artículos Relacionados