Experimentar emociones desagradables como el enfado, miedo o rabia, parece ser cada vez más común. Ya sea hacia uno mismo, otras personas, el futuro, el pasado, el mundo, la política, el trabajo o los estudios; no deja de ser habitual transitar por ellas, ya que son igual de comunes y necesarias que el resto de las emociones.

El contacto con la naturaleza genera un impacto en el procesamiento emocional del ser humano, un ambiente natural ayuda a reducir los síntomas de estas emociones consideradas “desagradables”
EL SER HUMANO Y LA NATURALEZA
Concebir la existencia del ser humano sin la existencia de la naturaleza no es posible. Si existe historia y evolución es porque existe naturaleza. Si existe pensamiento y emoción es porque existe naturaleza. Si existe escritor y lector, es porque existe naturaleza.
Es importante entender a qué nos estamos refiriendo como “naturaleza” en esta ocasión.
No existe una definición que abarque todos los aspectos de la naturaleza, pero se busque donde se busque, muchas (desde la que aporta la Organización Mundial de la Salud o La Real Academia Española, entre otras) comparten factores comunes.
Entendemos la naturaleza como el conjunto que engloba todo lo que existe, y su interacción, sin la alteración significativa de la intervención humana. Todo paisaje exterior, como un bosque, un río, una montaña, una playa o incluso un parque o un jardín, se puede considerar parte de los refugios que componen a la naturaleza. Este tipo de naturaleza sería una “naturaleza de calidad”.
Nuestro vínculo con ella es indiscutible; al fin y al cabo, estamos compuestos de lo mismo.
El “Mental Health Institution”, publicó un estudio realizado por YouGov (se trata de una firma de investigación de mercado y análisis de datos) durante la pandemia, en el cual se develó que el 73% de los habitantes de Inglaterra sobrellevó mejor la cuarentena por su conexión con lo natural.
A lo largo del último siglo, el estilo de vida se ha diferenciado en cuanto a que la mayoría de la población desarrolla su vida en áreas urbanas en vez de rurales (actualmente el 55% de la población reside en áreas urbanas, y se espera que este porcentaje aumente hasta el

